jueves, 14 de abril de 2011

DUALISMO


INNERES AUGE (Franco Battiato)
Come un branco di lupi che scende dagli altipiani ululando
o uno sciame di api accanite divoratrici di petali odoranti
precipitano roteando come massi da altissimi monti in rovina.
Uno dice che male c'è a organizzare feste private
con delle belle ragazze per allietare Primari e Servitori dello Stato?

Non ci siamo capiti
e perché mai dovremmo pagare anche gli extra a dei rincoglioniti?
Che cosa possono le Leggi dove regna soltanto il denaro?
La Giustizia non è altro che una pubblica merce...
di cosa vivrebbero ciarlatani e truffatori
se non avessero moneta sonante da gettare come ami tra la gente.

La linea orizzontale ci spinge verso la materia,
quella verticale verso lo spirito.

Con le palpebre chiuse s'intravede un chiarore
che con il tempo e ci vuole pazienza,
si apre allo sguardo interiore: Inneres Auge, Das Innere Auge

La linea orizzontale ci spinge verso la materia,
quella verticale verso lo spirito.
Ma quando ritorno in me, sulla mia via,
a leggere e studiare, ascoltando i grandi del passato...
mi basta una sonata di Corelli, perchè mi meravigli del Creato!


http://www.youtube.com/watch?v=Q21jdADhW30


Como una manada de lobos que baja de los altiplanos ululando
o un enjambre de abejas hambrientas devoradoras de pétalos olorosos
se precipitan rodando como piedras de altísimos montes en ruina.

Uno dice: ¿qué tiene de malo organizar fiestas privadas
con bellas chicas para agasajar a Líderes y Servidores del Estado?

No lo hemos entendido,
y, ¿por qué habríamos de pagar también los extras a los pelotudos?
¿Qué pueden las leyes donde reina sólo el dinero?

La justicia no es otra cosa que una mercancía pública...
De qué vivirían charlatanes y estafadores
si no tuvieran dinero en efectivo para echarlo como anzuelo entre la gente.

La línea horizontal nos empuja hacia la materia,
la vertical, hacia el espíritu.

Con los párpados cerrados se vislumbra una claridad
que, con el tiempo, y hace falta paciencia,
se abre a la mirada interior: Inneres Auge, Das Innere Auge

La línea horizontal nos empuja hacia la materia,
la vertical, hacia el espíritu.

Pero cuando vuelvo a mí, por mi camino,
a leer y estudiar, escuchando a los grandes del pasado,
¡me basta una sonata de Corelli para que me maraville la Creación!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

PROVISIONAL TODO

Las antologías son siempre una suerte de prestidigitación, escamoteos y preferencias; un juego cortesano y temporal; juglaría selecta; trampas. Podemos elegir los mejores naipes, descartarnos de peones y servidumbre, y quedarnos con la gran baza en la mano, con la baza brillante donde no haya más que triunfos. Provisional todo. La historia y la poesía las hace el Viento y las antologías también, claro está.
El hombre trabaja, inventa, lucha, canta..., pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.
Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre. Yo, cuando el Viento ha huído a su caverna, me tumbo a dormir; me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda; luego, con lo que escribo, hace Él un revoltijo de cartas, de las cuales no se salvaría seguramente mañana ni el As ni la Reina.
El Viento es un excelente cosechero: el que elige el trigo, la uva y el verso..., el que sella el buen pan, el buen vino y el poema eterno. Y a fin de cuentas, mi último antólogo fidedigno será Él: el Viento.
El Viento es quien se lleva a la aventura el discurso y la canción... ¡el Viento! Antólogos, historiadores, arqueólogos, coleccionistas: ¡el que decide es el Viento! Pero a veces, a mí se me queda en la memoria, en mi mala memoria, sin saber por qué, poemas o versos desglosados de un poema largo y antiguo; versos mios rebeldes que se agarran al ojal de la solapa como una consigna o se clavan en la cinta del sombrero como una escarapela, para desafiar al Viento. Versos como éstos por ejemplo: De aquí he sacado el título que lleva esta antología, pero no me hago ilusiones de que puedan salvarse ni estos versos siquiera; me entrego humildemente al Viento.
"Y es inútil que compongáis el viejo clavecín, que volváis a castrar a los acólitos, y que digáis en los concilios: cebaremos tiplones para suplir a los poetas, porque lo que se ha roto es... la canción, ¿oísteis?. Lo que se ha roto es la canción".
Y ahora que no hay nadie aquí en mi casa, ni en el campo, y comienza a soplar el vendaval, abro la ventana otra vez y tiro al voleo, casi sin orden ni concierto, mi viejo discurso y... mi rota canción.

ANTOLOGÍA ROTA, León Felipe